San Antonio Mª Claret (II)

17 07 2010

Sobre el catecismo

«(…) Ya tendréis presente que os decíamos que una de las cosas en que puede ocuparse todo cristiano, y singularmente un sacerdote, más de la gloria de Dios, provecho propio y utilidad de sus semejantes, es sin duda la instrucción de la doctrina cristiana. Y, a la verdad, de ella redunda la mayor gloria de Dios, pues por medio de esta santa instrucción se adquiere mayor conocimiento de Dios y, por consiguiente, se le ama más, se cumple su santa ley, se hace su divina voluntad, se imita al mismo Dios humanado, que no se desdeñaba de practicar y enseñar esta celestial doctrina, y se satisface a su santo mandamiento de enseñarla a los demás. Es asimismo muy provechoso al que la enseña, porque se ejercita en una de las más grandes obras de misericordia cual es instruir al ignorante. El mismo Dios por uno de sus profetas nos hace saber que aquellos que se ejercitan en esta grande obra resplandecerán como estrellas en perpetuas eternidades; y Jesucristo, predicando su santo Evangelio, decía que aquel que practicare y enseñare a los demás esta celestial doctrina será grande en el reino de los cielos. En fin, los teólogos enseñan que en el cielo, a más de las corona esencial de gloria que se da a cada uno de los bianeventurados, rodeará una especial aureola a los que hayan enseñado la celestial doctrina a los demás.»

Carta pastoral que D. Antonio María Claret y Clara, Arzobispo de Cuba, dirige al venerable clero de su Diócesis (1852)


Acciones

Information




A %d blogueros les gusta esto: