Reforma Litúrgica

26 07 2010

La Sagrada Liturgia es, entre otras cosas, la expresión de la Fe. Partiendo de esta premisa podemos deducir que la ortodoxia litúrgica conducirá a la ortodoxia doctrinal y viceversa.

A  nadie se le escapa que Benedicto XVI ha establecido como cuestión esencial de su pontificado el correcto ars celebrandi. Consciente de que si la liturgia enferma, enferma toda la Iglesia, ha iniciado, con prudencia y sabiduría, toda una reforma en esta materia. Existen muchos signos que corroboran este proceder del Santo Padre, entre ellos podemos destacar la mayor dignificación de la Liturgia Papal, en las que se ha recuperado la norma universal de la Iglesia para recibir la Sagrada Comunión, se ha devuelto a la posición central la Cruz de Altar, se cuidan la belleza de los ornamentos ,  el canto, los momentos de silencio, etc. Es importante subrayar que la Liturgia Papal  tiene un fuerte sentido aleccionador para todas las Iglesias Particulares.

Otro signo, no bien entendido por muchos, es la aclaración, con el Motu Propio Summorum Pontificum, de que la Misa de San Pío V nunca fue abrogada y el establecimiento de las medidas necesarias para que, tanto sacerdotes como fieles, puedan participar en ella.

El propio Papa ha acuñado el término “hermenéutica de la continuidad”, es decir, no puede haber ruptura con la tradición de la Iglesia, lo que en el pasado era bueno y santo ahora también lo es.

Oportunas son las palabras del Arzobispo Raymond Burke, Prefecto del Tribunal Supremo de  la Signatura Apostólica, pronunciadas en la homilia de una Misa Pontifical, Usus Antiquor,  el pasado 11 de julio, en Irlanda:

“Cuán oportuna es la reforma de la Sagrada Liturgia a la que nuestro Santo Padre nos está guiando y dirigiendo! Vivimos en un era que cada vez más olvida a Dios y su plan para nuestra libertad, para nuestra salvación eterna. Vivimos en una era en la que muchos ya no son capaces de distinguir los buenos frutos de una vida santa de los malos frutos nacidos de la esclavitud del pecado. La confusión y el error están tan presentes que han incluso entrado en la vida de la Iglesia y amenazaron la expresión más sublime y perfecta de su vida: la Sagrada Liturgia, el culto público a Dios. La situación era tan grave ya en 1972 que el Siervo de Dios Pablo VI, en su homilía para la Solemnidad de los Santo Pedro y Pablo, llegó a declarar que sentía que “a través de una rendija el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios” (…).

El grado de implantación de esta reforma difiere mucho de un lugar a otro; mientras que en numerosas partes del mundo se  suceden las celebraciones de la Misa Tradicional, incluso oficiadas por obispos,  se implantan en los seminarios diocesanos la enseñanza de la antigua liturgia, prosperan los Congregaciones e Institutos que siguen el Usus Antiquor,  se dignifican las celebraciones Novus Ordo, se reforma la arquitectura de  los templos, etc.  en algunos países, como  España, no sólo no se potencia la renovación litúrgica sino que  se ponen trabas a su implantación  o, en el mejor de los casos,  se hace caso omiso. Deseamos fervientemente para nuestro país que cada obispo en su diócesis o incluso, de forma colegiada, a través de la Conferencia Espicopal potencien con algún documento o instrucción  esta renovación. Pueden tomar  ejemplo de la página web de la Santa Sede donde de forma muy pedagógica se profundiza en distintos aspectos de  las celebraciones  litúrgicas:

http://www.vatican.va/news_services/liturgy/details/ns_liturgy_20091117_approfondimenti_sp.html

http://www.vatican.va/news_services/liturgy/documents/ns_liturgy_20090924_profile_sp.html#PUBBLICAZIONI

Ofrecemos varias imágenes de Iglesias que han sido reformadas de una forma litúrgicamente correcta:

antes

Ahora

Antes

Ahora

La web Una Voce Málaga ofrece un amplio listado de obispos que han oficiao o asistido a la la Misa Tradicional, de los que mostramos una pequeña muestra.  En España, ninguno, a excepción del Arzobispo de Zaragoza que recientemente ha celebrado un sepelio siguiendo la liturgia tradicional.

Monseñor Joseph N. Perry, Obispo Auxiliar de Chicago

Arzobispo Raymond L. Burke, Prefecto de la Signatura Apostólica

Monseñor Alan Hopes, Obispo Auxiliar de Westminster, Londres

Monseñor Tadeusz Pieronek, Arzobispo de Cracovia, Polonia

Monseñor Robert Le Gall, arzobispo de Toulouse, Francia

Su Eminencia el Cardenal Zen, Arzobispo emérito de Hong-Kong

Monseñor Nicholas Brouwet, Obispo Auxiliar de Nanterre, obispo más joven de Francia

Deseamos que pronto España, tan fiel a Roma, sea parte importante en esta renovación de la Iglesia.

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