Benedicto XVI y la Liturgia

7 05 2011

Extraemos algunas de las palabras que el Papa Benedicto XVI pronunció ante los miembros del Instituto Litúrgico San Anselmo que, pensamos, son de gran importancia para la vida litúrgica de la Iglesia.

«(…) necesidad de estudiar de modo más profundizado el fundamento teológico de la Liturgia, para evitar caer en el ritualismo o favorecer el subjetivismo, el protagonismo del celebrante, y para que la reforma estuviese bien justificada en el ámbito de la Revelación y en continuidad con la tradición de la Iglesia.»

«Existe un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la Liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia.»

«Pablo VI, refiriéndose al culto de la Iglesia, con una expresión sintética afirmaba: “De la lex credendi pasamos a la lex orandi, y esta nos lleva a la lux operandi et vivendi“.»

«Culmen hacia el cual tiende la acción de la Iglesia y al mismo tiempo fuente de la que brota su virtud (cfr Sacrosanctum Concilium, 10), la Liturgia, con su universo celebrativo, se convierte así en la gran educadora en la primacía de la fe y de la gracia. La Liturgia, testigo privilegiado de la Tradición viviente de la Iglesia, fiel a su deber original de revelar y hacer presente en el hodie de las vicisitudes humanas la opus Redemptionis, vive de una relación correcta y constante entre sana traditio y legitima progressio, lúcidamente explicitada por la Constitución conciliar en el n. 23. Con ambos términos, los Padres conciliares quisieron consignar su programa de reforma, en equilibrio con la gran tradición litúrgica del pasado y el futuro. No pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una realidad viva, que por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura.»

Desde este humilde blog deseamos que las palabras del Papa sean escuchadas y tenidas en cuenta pues, si una Liturgia rectamente celebrada es expresión de la fe de la Iglesia, una Liturgia mal celebrada lleva a la expresión de una fe diferente a la de la Iglesia, conforme al principio de Lex orandi, lex credendi.

También queremos añadir un extracto de una conferencia que pronunció en el año 2000, siendo todavía el Card. Ratzinger:

«Ciertamente, en la historia del posconcilio la constitución sobre la liturgia no fue comprendida a partir de este fundamental primado de la adoración, sino más bien como un libro de recetas sobre lo que podemos hacer con la liturgia. Mientras tanto, los creadores de la liturgia están de modo cada vez más apremiante en reflexionar sobre cómo pueden hacer que la liturgia sea cada vez más atractiva, comunicativa, de forma que la gente participe cada vez más activamente, no han tenido en cuenta que, en realidad, la liturgia se “hace” para Dios y no para nosotros mismos. Sin embargo, cuanto más la hacemos para nosotros mismos, tanto menos atractiva resulta, porque todos perciben claramente que se ha perdido lo esencial.»

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