La Presencia Real

15 10 2011

«La Eucaristía es el Pan vivo que bajó del cielo, porque en ella “está verdadera, real y substancialmente nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre”, dice el Concilio de Trento. Lo que equivale a estas tres afirmaciones.

a) Jesucristo está en la Eucaristía verdaderamente; es decir, no como en un signo, símbolo o figura, representativos del Hijo de Dios humanado,como pudieron representarlo en la ley antigua la serpiente de bronce o el cordero pascual; sino según su misma verdad. El pan y el vino no son meros signos representativos de la Carne y de la Sangre de Jesús: es la Eucaristía la misma Carne y Sangre del Hijo santísimo de María, del que vivió y trató con los hombres, de quien por ellos murió y vive y reina inmortal en los cielos.

b) Está Jesús en la Eucaristía realmente, no por una proyección, digámoslo así, de nuestra fe y de nuestra piedad, sino con absoluta independencia de nuestro pensar y de nuestro querer. La presencia de Jesucristo en la Eucaristía es objetiva, y producida exclusivamente por las palabras sacerdotales de la consagración. Es una indignidad y un crimen, dice enérgicamente el Tridentino, indignissimun sane flagitium, no admitir la presencia real, extrínseca, de Jesús en el Sacramento. (…) Tal es en sí la realidad del dogma de la presencia real, que debemos guardar ante la Hostia consagrada la misma actitud que guardaríamos ante Jesús que se hiciese visible.

c) La presencia de Jesús en la Eucaristía, además de verdadera y real, es substancial. No está allí solamente por su fuerza o acción, como en los demás sacramentos; o por los efectos que produce en nosotros por la fe que en él tenemos, como quiso Calvino; sino según su substancia, es decir, según su Persona adorable y según su doble naturaleza, divina y humana.

Estas tres afirmaciones se reducen a laconfesión única de nuestra fe por la que profesamos la verdad, tan cosoladora como incomprensible, de que en el Sacramento de nuestros altares está Jesús vivo, el “Hijo de Dios vivo”. (…) Somos hijos de la fe católica: por ello humillamos nuestra frente y doblamos nuestras rodillas ante el Sacramento del altar. Este dogma es una verdad fundamental de nuestra vida religiosa. Es tan clara su exposición en las páginas del Evangelio, y la historia de su institución es tan completa, que no puede negarse el dogma fundamental eucarístico sin negar a Cristo toda fe y a los Evangelios toda autoridad.» Card. Isidro Gomá, La Eucaristía y la Vida Cristiana.

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